Desde
1977, la Junta Directiva del ICER empezó a madurar
la idea de que "el oyente se convierta en sujeto
de sus propias experiencias de comunicación por
medio de la instalación de radioemisoras regionales
que estén a su alcance".
Por tal razón se hicieron gestiones para que, en
1980, el Movimiento de Hombres Católicos de
Austria
financiara un estudio sobre la factibilidad técnica
y económica del proyecto.
El estudio lo realizó la empresa Austroconsult
y lo concluyó en agosto de 1981. Esto permite al
ICER concretar la idea de las radioemisoras culturales.
El
estudio comprende las posibilidades técnicas del
proyecto, los costos de inversión, los recursos
humanos y económicos necesarios para la operación
de las emisoras a largo plazo. Propone la reducción
de los costos previstos por medio del uso de equipos técnicos
más sencillos.
Por otra parte, justifica la instalación de las
pequeñas radioemisoras culturales, al señalar
que favorece a la población costarricense que se
encuentra alejada o no puede ser atendida por los centros
educativos y culturales existentes; es decir, a las dos
terceras partes de la población total que vive
fuera del Valle Central, y no puede integrarse de lleno
al desarrollo social, cultural y económico del
país.
El proyecto indica que las emisoras culturales deben ser
administradas por asociaciones no lucrativas, dedicadas
exclusivamente a satisfacer las necesidades de las comunidades
de la región; su funcionamiento está a cargo
de Asociaciones Radiofónicas Regionales constituidas
de acuerdo a los estatutos elaborados para definir las
labores y las responsabilidades de cada radio regional.
El punto de partida de las pequeñas radioemisoras
culturales, se da en 1979 con el proyecto piloto "La
Voz de Talamanca", en Amubri, la cual aporta valiosas
experiencias. En abril de 1982, se instala la segunda estación
de radio en Turrialba y ese mismo año se inauguran
cuatro, ubicadas en Buenos Aires, Boruca, Pital de San
Carlos y Nicoya.
En
1983, funcionan cuatro más en Los Santos, Upala,
Tonjibe de Guatuso y Los Chiles. En febrero de 1985, se
establecen otras dos radioemisoras, una en La Cruz, Guanacaste
y otra en Ciudad Neilly, Puntarenas, para sumar un total
de 12.
El ICER ha podido aprovechar las experiencias de muchos
años de la Asociación Latinoamericana de
Educación Radiofónica (ALER) y de las instituciones
que la forman. Se ha recibido bastante asesoría
y capacitación de parte de Radio Nederland Training
Centre (RNTC), la cual actualmente tiene su sede en Costa
Rica.
También, nos ha ayudado en la capacitación
el Centro de Producciones Alternativas (PROA) con sede
en Alemania.
Este Proyecto de Pequeñas Emisoras Culturales se
ha podido llevar a cabo gracias al aporte económico
donado por amigos de Alemania, Austria y Liechtenstein.
La captación de estos recursos la ha realizado
el Instituto para el Fomento de la Formación de
Adultos en Iberoamérica con sede en Vaduz, Liechtenstein.
Ha contado con la ayuda del Gobierno de Alemania por medio
de la Fundación Alfons Goppel para la ampliación
de las instalaciones centrales del ICER. Radio Nederland
financió la instalación de un sistema de
enlaces que permite la intercomunicación entre
las Pequeñas Emisoras Culturales.